Hay un lobo que acecha en las calles del tiempo
Descripción general
- Fondo arquitectónico: Aparece una fachada clásica, que recuerda un edificio renacentista o neoclásico, con columnas, nichos y estatuas. Las estatuas humanas en el fondo refuerzan la estética clásica. En realidad es la capilla del Hospitalito de mujeres del Puerto de Santa María
- Figura central: Hay un hombre al centro, en una pose firme, que está con el torso descubierto, parece un holograma fantasmal. Él está integrado visualmente con el fondo mediante una técnica de superposición. A su lado, transparente, la figura de un lobo de color gris oscuro, parece emerger del entorno.
- Se ha aplicado una superposición que da la impresión de que el cuerpo del hombre y partes del fondo se funden con un paisaje de atardecer, con un cielo dramático con nubes y tonos cálidos (rojos, naranjas)..
- Contraste de color: Los tonos predominantes son oscuros y fríos (azules, grises), pero están cruzados por una banda cálida de nubes al atardecer, lo que genera una fuerte tensión visual.
Interpretación.
Con el edificio y las esculturas he querido simbolizar la permanencia, el tiempo, la historia, en contraste con lo efímero del cuerpo humano transparente. Así mismo la figura del lobo acompañando a la humana genera la sensación de peligrosidad del hombre (representado con una postura firme), identificado como lobo.
Al predominar los colores sombríos, con cielos ennegrecidos y detalles quemados en las luces, incrementa aún más esa sensación de tensión o amenaza.
El lobo más que el animal en sí, es el símbolo de lo salvaje, lo instintivo, lo peligroso.
Resumiendo, el hombre es el peligro del mundo, de ahora y siempre.